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martes, 25 de junio de 2013

#CaminaIztapalapa


Caminemos y conozcamos el espacio público y de reserva natural que están en peligro de desaparecer. 

Una vez más, el gobierno de la ciudad, cediendo espacio al automóvil, planea acabar con decenas de hectáreas que  conforman el camellón de Periférico Oriente, el cual cuenta con espacios vivos y de convivencia.


Los miembros de Haz Ciudad creemos que si se quiere tener una ciudad habitable y disfrutable, estos camellones no pueden ser eliminados para convertirse en llanos e infranqueables carriles de una autopista, ya que no sólo se convertirán en una barrera para los peatones, sino que cortarán una parte de reserva ecológica de Xochimilco.

Defendamos este espacio del desinterés y desconocimiento de las autoridades que ven más importante su déficit de infraestructura vial que la falta de espacios públicos de calidad en Iztapalapa.

Para la caminata recomendamos llevar: gorra o sombrero, agua, zapatos cómodos y bloqueador solar.

Aquí el evento en facebook, para que puedan compartir. 

Más información sobre la autopista aquí y en la nota a continuación.


miércoles, 8 de junio de 2011

#Wikibanqueta 12 de junio


Primero fue la #wikibanqueta, después la #wikicebra, y este domingo 12 de junio, a las 9 am, pintaremos la #wikibanqueta v. 2.0. La cita es en la esquina de Luis Cabrera y Contreras
en la Casa Popular de la Delegación Magdalena Contreras, a una cuadra de Periférico Sur y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. (Ver lugar aquí).
En este punto las banquetas han sido recortadas y se ha asfaltado la superficie para ceder espacio al automóvil.

Por esta razón se recuperará la banqueta mediante una nueva #wikibanqueta versión 2.0. 

El Colectivo Camina, Haz Ciudad invita a la ciudadanía a salir a la calle con brochas y pintura y con la protesta, hacer la propuesta de una ciudad más habitable, con acciones que dignifican al peatón y que generen comunidad reclamando el espacio público.

¿Qué llevar?
  • Rodillos y brochas.
  • Pintura vinílica para exteriores color blanco y amarilla.
  • Conos, banderas y chalecos para señalizar.
  • Cinta amarilla de delimitación.
  • Sombrero, gorra, bloqueador solar (por aquello de la radiación) y agua.
  • Muy buen humor y hartas ganas de trabajar.

¡Les esperamos!

lunes, 21 de marzo de 2011

Manifiesto por el derecho a caminar libremente en la ciudad

Ciudad de México, 21 de marzo 2011

La Ciudad de México es una megalópolis de 20 millones de habitantes. Una megalópolis con una enorme diversidad de servicios de salud y educación, una rica oferta cultural, grandes oportunidades de inversión y crecimiento económico, y atractivos turísticos que brindan un enorme potencial de calidad de vida para todos sus habitantes.

Sin embargo, las políticas recientes de los Gobiernos del Distrito Federal y Estado de México se han enfocado a impulsar un desarrollo urbanístico centrado en el automóvil.

Este modelo de Ciudad que no es sustentable en el largo plazo y que es excluyente de una gran parte de la población. Este modelo autocéntrico atenta contra la construcción del espacio público y del disfrute de la Ciudad por todos.

Tiene también consecuencias negativas sobre la interacción social, la tolerancia y la propia construcción de ciudadanía y democracia.

La construcción de calles, vías rápidas y autopistas urbanas con espacios exclusivos para el automóvil (sin banquetas y removiendo espacios verdes) son una demostración del modelo que prioriza autos sobre personas.

Sólo aquellas personas tienen ingresos suficientes para comprar un automotor son capaces de utilizar y tener preferencia en estos espacios públicos.

En cambio, el ciudadano a pie común y corriente termina arriesgando su vida en estos espacios para llegar a su hogar, trabajo o sitios para cubrir sus necesidades. Se le niega el derecho a vivir la Ciudad y a interactuar con otras personas en el espacio público.

La Ciudad parece estar más interesada en el flujo del tráfico que en el bienestar de sus habitantes. Pavimentar o cubrir baches se vuelve una prioridad, mientras que las escasas y reducidas banquetas son olvidadas por las políticas y el presupuesto. Están en condiciones deplorables: con el pavimento quebrado, con hoyos, con obstáculos al peatón como postes de luz, señalizaciones, teléfonos, etcétera). Una buena parte de las banquetas son secuestradas como estacionamiento por automóviles particulares. Los pasos cebra no se mantienen y la construcción de puentes peatonales para dar preferencia al automóvil son muestras de estas políticas que favorecen a un pequeño sector de por sí beneficiado.

El automóvil, cuya velocidad es en muchas ocasiones inferior a la de un peatón, se vuelve una capsula de egoísmo, un lugar que aísla del prójimo y del entorno. Detrás del volante, las personas creen que tienen más derecho que otros, simplemente por tener automóvil. El automovilista se acostumbra a despreciar a peatones, bicicletas, patinetas, así como a banquetas y espacios verdes. Unos cuantos privilegiados intolerantes con los otros fácilmente desprecian también las decisiones de la mayoría y acuden al autoritarismo que les beneficia, que les abre más calles para ir más rápido. Por ello, el automovilista, al sufrir y no disfrutar de la Ciudad, mina la democracia y libertad de otros ciudadanos.

La oportunidad de caminar en la Ciudad, sin importar si se es niño, discapacitado, anciano, hombre o mujer, de manera segura y disfrutable es un derecho que todo habitante de esta metrópoli debe gozar.

Desplazarse por la Ciudad, gozándola, observándola y conviviendo en el mismo espacio con otros contribuye a la creación de una ciudadanía solidaria y tolerante, que se ve a los ojos de manera democrática de igual a igual.

Las empresas inmobiliarias y constructoras son en gran parte co-responsables de esta Ciudad segregada y fría. Impulsan desarrollos habitacionales cuya lógica del miedo y desconfianza se vende como exclusividad. Cerrados, sólo es posible acceder a ellos mediante automóviles particulares, aíslan a sus habitantes de todo vínculo con la Ciudad: la tienda de abarrotes, la tortillería, el café, la papelería.

La calle, liga indispensable entre los diversos centros habitados, es hoy un sendero para el conductor y un borde para el peatón.

Son estas mismas empresas inmobiliarias quienes buscan terrenos baratos en la periferia, expandiendo la ciudad de manera insustentable, e impulsando más calles y autopistas urbanas para acomodar la necesidad de transportación de sus clientes potenciales. En esta búsqueda del negocio, su falta de ética empresarial los lleva a destruir barrios, espacios públicos, bosques, cañadas y construir calles sin espacio para peatones o bicicletas.

Los ciudadanos no contamos para ellos, sólo sus clientes a quienes prometen toda clase de comodidades con tal de vender y posteriormente defraudan por la falta de agua, acceso a servicios públicos, tráfico y deterioro de su calidad de vida.

Un cambio de paradigma sobre el desarrollo urbano de esta Ciudad es fundamental.

La recuperación de la calle y del espacio público tiene la misión de desarrollar vínculos fecundos de reconocimiento mutuo y solidaridad. Cómo construimos Ciudad incide también en el propio desarrollo democrático de nuestro país.

Por estas razones, como ciudadanos que anhelamos otro país, que queremos construir otra Ciudad, hoy, ejercemos esta ciudanía.

La ciudadanía de recuperar de inmediato la banqueta para el peatón democrático y las zonas verdes de la Ciudad.

Bajo la consigna de #WikiCiudad, los ciudadanos construiremos las políticas urbanas y de movilidad desde abajo y en colectivo.

Buscamos construir una Ciudad compacta, sustentable, menos dependiente del automóvil, con espacios públicos.

Una Ciudad viva con una ciudadanía activa, tolerante y solidaria.

Una Ciudad sustentable, con rostro humano.

Por ello, decimos “Camina, haz Ciudad”.